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El poder de la Palabra

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Tema

El poder de la Palabra manifiesto en la vida del hijo de Dios.

El problema del hombre

Creado para gobernar

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar.” (Salmos 8:3-8)

  • Dios crea al hombre a su imagen y semejanza.
  • Según el salmo y Génesis 1:28, Dios da al hombre capacidad de gobierno.
  • Según Génesis 2, Dios crea al hombre y lo ubica en el huerto del Edén, para labrarlo y guardarlo.

 “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.” (Génesis 2:15)

El gobierno perdido

  • ¿Por qué debía guardar el huerto el hombre?

“En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.” (Ez. 28:13-16)

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.” (Is. 14:12-15)

  • Lucifer guardaba el Edén.
  • Su maldad ocasionó su destierro por parte de Dios.
  • En su reemplazo, vino el hombre.
  • El hombre debía guardar el huerto de su guardián anterior.
  • Cuando Dios dio la orden de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, aún Eva no existía.
  • Fue tarea del hombre enseñarle a la mujer que debía abstenerse de ese fruto.
  • La mujer no recibió el mandamiento de Dios.
  • Fue la primera persona en recibir una palabra predicada.
  • Era portadora de un mensaje transmitido.
  • El diablo pasó por alto la protección del hombre, cuya tarea era guardar el huerto.
  • La estrategia de este ser no fue atacar a Dios ni al hombre, sino a la Palabra predicada.
  • La palabra transmitida tiene un peligro intrínseco, y es que puede ser inyectada y alterada en su transmisión.
  • El diablo inyectó una interpretación personal a la Palabra de Dios.
  • La desobediencia del ser humano tuvo como elemento precursor a la Palabra de Dios distorsionada.

“Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.” (Génesis 3:23)

  • Adán fue creado en una tierra para gobernar otra.
  • Adán pecador fue ubicado en la tierra de donde fue tomado.

El gobernador interior fracasado

  • El ser humano perdió la semejanza, pero conserva la imagen.
  • El ser humano quiere gobernar.
  • Prefiere el poder a cualquier otro elemento.
  • El ser humano cree gobernar.
  • El ser humano cree que vive por su esfuerzo.
  • El ser humano cree tener poder en sus hechos y palabras.

“Los decretos son parte de un sistema de oración llamada la Ciencia de la Palabra Hablada, que también incluye canciones, mantras y cantos, así como visualizaciones y técnicas de visualización y técnicas de respiración. El Principal propósito del uso de la Ciencia de la Palabra Hablada, es ponerte en contacto con tu Yo Superior y con la radiación angélica. Por supuesto una vez que tienes ese contacto, puedes atraer el poder de Dios que está dentro de ti, para que te proporcione lo que necesitas en tu vida. Un decreto, es un comando de fuerza mediante la palabra hablada, esto quiere decir, que debemos ejecutarlo con firmeza y convicción de que estamos en viva comunicación con la Presencia Divina, además de hacerlo en voz alta (esto es el poder de la palabra), en un ritmo equilibrado y constante. Un decreto va más allá de decir una oración, uno se está equilibrando en su interior, para auto lograr la intensión del decreto. Al realizar un decreto debe uno observar lo siguiente: Buscar un lugar tranquilo y tener una posición cómoda, de preferencia con la espalda recta. Todos los decretos salen de nuestras intenciones, estas se encuentran en nuestro corazón. No te sorprendas ni te quejes si al expresar negativamente lo ves ocurrir. Lo has decretado. Has dado una orden que tiene que ser cumplida.” Círculo metafísico argentino.

  • El ser humano cree tener dominio de su vida.
  • El ser humano se convence de controlarlo todo.
  • Filosofía ingresada en la iglesia del pensamiento positivo y la confesión positiva.

“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.” (Marcos 11:23)

  • Análisis de contexto.
  • Jesús responde “otra cosa”.
  • Jesús enseñaba a creer en Dios y hablar creyendo en Él.
  • Jesús enseñaba a orar.
  • Declarar, pensar positivo o confesar no es orar, es afirmar.

Callar

“Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.” (Salmo 37:7)

“Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.” (Lamentaciones 3:26)

“Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.” (1 Samuel 3:10)

  • Nuestra opinión traiciona nuestro pensamiento; se adelanta.
  • ¿Cuántas veces hablamos de nosotros mismos?

“La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia.” (Salmo 37:30)

El origen de la sabiduría

  • ¿De dónde proviene esta sabiduría?
  • “Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría” (Éx. 28:3)
  • “Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.” (Éx. 36:1)
  • “Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría” (Deuteronomio 34:9)
  • “Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar.” (1 Reyes 4:29)
  • La sabiduría viene de Dios.

“Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia.” (Job 12:13)

“Mas ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia? No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes. El abismo dice: No está en mí; y el mar dijo: Ni conmigo. No se dará por oro, ni su precio será a peso de plata. No puede ser apreciada con oro de Ofir, ni con ónice precioso, ni con zafiro. El oro no se le igualará, ni el diamante, ni se cambiará por alhajas de oro fino. No se hará mención de coral ni de perlas; la sabiduría es mejor que las piedras preciosas. No se igualará con ella topacio de Etiopía; no se podrá apreciar con oro fino. ¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia? Porque encubierta está a los ojos de todo viviente, y a toda ave del cielo es oculta. El Abadón y la muerte dijeron: su fama hemos oído con nuestros oídos. Dios entiende el camino de ella, y conoce su lugar. Porque él mira hasta los fines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los cielos. Al dar peso al viento, y poner las aguas por medida; cuando él dio ley a la lluvia, y camino al relámpago de los truenos, entonces la veía él, y la manifestaba; la preparó y la descubrió también. Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia.” (Job 28:12-28)

  • ¿Cómo alcanzar esa sabiduría?
  • Buscar a Dios en lo secreto, en oración

“He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.” (Salmo 51:6)

  • Conocer la Palabra de Dios.

“Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?” (Deuteronomio 4:5-7)

  • Tener constancia; estar firmes.

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” (Juan 15:7)

  • Tener fe.

“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1 Juan 5:13-15)

  • Hablar y pensar en total dependencia de Dios.

“¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala” (Santiago 4:13-16)

“Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.” (Mateo 10:20)

“Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (1 Pedro 4:11)

Leer (bosquejo)

Francisco Ibañez

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